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Saber elegir

Poradmin

Ene 4, 2022

En los tiempos que corren donde la tecnología, los influencers y las marcas de gominolas y pasteles parecen tener más importancia para niños y adultos que la naturaleza y su funcionamiento, es de vital importancia saber exponer aquello que queremos decir de una forma amena, firme e impactante para llamar la atención.

Es probable que debatir sobre el origen de la vida en este universo o más allá de el no sea un tema fácil de digerir para la mayoría, pero saber expresar como es que se forma la vida de cualquier ser vivo o sus peculiaridades es un tema fascinantemente escaso a día de hoy, y página web como Proyecto Tierra lo hacen muy bien.

La sabiduría del universo en una semilla

¿Sabían cuanto se puede aprender observando una semilla? Desde el invisible proceso de hidratación, el emerger de la raíz buscando alimento, la aparición de las primeras hojas buscando la luz del sol, su crecimiento, aparición de tallos, más hojas, flores, la polinización, los frutos en todas sus variedades…

Paciencia, observación y conclusión dan lugar al conocimiento. Es muy probable que un niño no necesite ver muchos ciclos para comprender la esencia de dicha sabiduría. Es algo que no debería perderse. Menos consolas, menos dibujos animados, menos colegios que adoctrinan a los niños como pollos en batería y más aire puro, naturaleza y aprendizaje innato a la experiencia pura de los ciclos de la vida y sus seres.

Los matices de las especies

Ahondando en el aprendizaje se pueden llegar a observar diferencias entre las similitudes, en Proyecto Tierra nos lo explican muy bien en este artículo donde nos muestran la diferencia entre caimán y cocodrilo, y esto viene a ser un juego para la mente inquieta con ansias de conocimiento, ya que dichos matices otorgan una riqueza cultural y una sabiduría poco valorada hoy en día, pero que sería de gran utilidad en caso de vivir o experimentar un paseo por la naturaleza.

El conocimento es poder

Esto sucede en todos los ámbitos, pero en este caso quisiera hacer hincapié en la alimentación, y es que parece que comemos muchas veces de forma automática. Compramos un producto, satisface al paladar o a algún neurotransmisor, y volvemos a comprar y comer dicho producto una y otra vez sin cuestionar el por qué. Y no solamente os estoy hablando de alimentos precocinados. Carnes, pan, frutas, verduras y pescados están infestados de pesticidas, hormonados, edulcorados, llenos de conservantes y mil porquerías más.

El conocimiento conlleva a una conciencia espontánea de lo que es bueno y lo que no. El saber esto y ahondar en conclusiones más puristas, hará de los humanos (o al menos una parte de ellos) personas más sabias, con un mayor conocimiento de si mismos y las cosas que integramos, ya sea alimentos, músicas, audiovisuales, etc.

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