El viento erosionó

el caparazón que cubre mis sentidos,

dejando a flor de piel

mis miedos, mi temor

haciéndolos sonido.

Opresionado por el eco,

me hice un vapor diluido

triste, invisible, apagado

escarchado, malherido.

Ahora que puedo verme

en los espejos de mi alma

descubro en mi

que estoy vivo,

cierro los ojos,

respiro, me perdono,

abro los ojos,

ahora en mi silencio

me comprendo,

no me odio, ni te odio

no quiero partir, ni te retengo,

solo se que si me quieres

esto tan solo es un cuento.

 

Adan Casado

 

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