Qué enseña: Una cuestión de estructura. No importa lo frágil que pueda llegar a parecer una cáscara de huevo, su forma ovoide guarda un ‘superpoder’ que la hace tremendamente fuerte. Si se distribuye el peso de forma adecuada sobre ellos, la ‘frágil’ estructura puede aguantar nuestro peso.

Qué necesitas:

  • 6 docenas de huevos en envase de cartón
  • Bolsas grandes de basura
  • Un cubo con agua y jabón (por si las moscas)
  • Supervisión adulta

 

Pasos a seguir:

1. Entenderlo. La razón de que el huevo no se rompa, además de la distribución del peso, es su forma. Se puede comparar a una de las formas arquitectónicas más fuertes: un arco de tres dimensiones. Es decir, el huevo es más fuerte en su parte superior (la punta) e inferior (la base más redondita). Si ejercemos una presión firme sobre esos puntos, el huevo no se rompe, pero en cuanto lo golpeamos de forma irregular, este se agrieta.

2. Extiende las bolsas de basura en el suelo de la cocina. Una vez hayas protegido la zona (no siempre sale bien a la primera) coloca los cartones de huevos distribuidos en dos filas (una para cada pie).

3. Inspecciona de forma minuciosa los huevos para comprobar que no hay ninguno agrietado (el típico aguafiestas).

4. Observa si todos los huevos están orientados de la misma forma dentro de las cajas. Lo que hace la fuerza en este caso es eso, así que sé minucioso con este punto. De esta forma, nuestro pie sin calcetín tendrá una superficie más regular en la que apoyarse.

5. Ofrécete como conejillo de indias para caminar primero y pide a alguien que te ayude. Recuerda a tus hijos eso de “cuando seas padre, romperás huevos“.

6. Con ayuda, coloca el pie en la posición más plana posible encima del primer cartón. El fin es que el peso se distribuya de forma uniforme sobre los huevos.

7. Es el momento de lanzar el otro pie a la aventura. Cambia el peso sobre la pierna y pon el pie en la caja de huevos que has preparado justo al lado. No te pongas nervioso si oyes un crujido, posiblemente sea la caja de cartón.

8. Pide a tu ayudante que se aleje y que te deje caminar por ti mismo. Recuerda que el secreto está en distribuir el peso de la forma más uniforme posible. Tú puedes.

9. Si notas que un pie ha aplastado todos los huevos de una caja, intenta mantener el equilibrio con el otro pie aunque… posiblemente sea tarde. Acabarás con los pies pringados de huevo.

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