Crecer jugando

Crecer jugando
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1. Planteamiento teórico

El juego es la actividad a través de la cual la niña y el niño exploran, aprenden y se desarrollan. Se ha considerado, en la historia de la humanidad, como una actividad espontánea y la que más tiempo ocupa en las primeras edades. Una de las diferencias con respecto a las personas adultas, es que para los niños no hay diferenciación entre el juego y el trabajo, a no ser la atribución de seriedad, de obligatoriedad, que ellos entienden cuando son capaces de ponerse en el lugar de la persona adulta. Son los niños y las niñas los que juegan, los que trasforman su hacer de cada día en juego. Vivimos inmersos en una sociedad de consumo que busca por todos los medios que entremos en la dinámica de gasto, y la infancia no se escapa de esta presión por el hecho de ser menores. Mas bien les ocurre todo lo contrario, precisamente por ello tienen menos recursos para defenderse y son más fácilmente manipulables. Los niños y las niñas de hoy en día reciben un montón de mensajes publicitarios que les incitan a consumir una serie de juguetes determinados, a la vez que les transmiten mensajes respecto a los roles que se esperan de ellos y de ellas: a qué deben jugar, cómo debe ser su juego, en definitiva, cual es el comportamiento normal y adecuado en un niño y en una niña. Todos estos mensajes empiezan por igualar el juego y el juguete, y este es el primer gran error. El juego no es algo comercial y consumible, mientras que el juguete si que lo es. Un niño o una niña ya desde que nace juega con su cuerpo: juega a ver como sus deditos pasan por delante de su cara, juega a chupar cualquier cosa, juega a moverse, a rodar, a saltar, a dejarse caer…

Cualquiera que observe a un niño o a una niña se dará cuenta de que no necesitan juguetes y que toda su actividad se convierte en juego. Los juguetes no son más que instrumentos para estimular al niño o la niña, para ayudarle a conseguir las destrezas que necesita: un muñeco hará que el bebé se esfuerce por cogerlo y coordine mejor la mano, una pelota al rodar le animará a seguirla y le estimulará a gatear… Los niños y las niñas de hace 30 años no tenían la cantidad de juguetes que tienen los de hoy en día, y sin embargo también jugaban. Con una pelota, una cuerda de saltar, una tiza o una goma elástica podían estar jugando durante horas y a diferentes juegos. En algunas ocasiones, podemos observar como los niños y las niñas juegan con la caja, sin interesarse del juguete que hay dentro.

La gran cantidad de mensajes publicitarios que recibimos tanto los niños y niñas como los padres y madres, hacen que nos olvidemos del juego en sí mismo, que nos olvidemos de que el juguete sólo es un instrumento, y le demos a este último todo el protagonismo. Así los juguetes se convierten en algo imprescindible en la vida de un niño o niña, sobre todo los juguetes comerciales, los que ven en la televisión, que son los que echa de menos a la hora de jugar. Terminan olvidándose de su capacidad innata para jugar, y les surge la necesidad del juguete.

En las actividades educativas que realizan en una escuela, y en las ocupaciones en las que se entretiene en la vida cotidiana, “juega por jugar”, con independencia de que también el juego sirva para aprender. La mayoría de las veces, el juego deja de ser realmente un juego, para convertirse en una actividad escolar, en una actividad doméstica, en una propuesta que tiene otras metas, otros fines distintos a los suyos propios.

El juego es un instrumento necesario y eficaz para la educación de la persona, para el desarrollo de la personalidad, para la búsqueda del equilibrio emocional, por eso es necesario a lo largo de toda la vida. El juego, sobre todo el colectivo, favorece los hábitos de sociabilidad, se desarrollan valores afectivos, como el compañerismo, la solidaridad, la tolerancia, el respeto, la cooperación… y pone a prueba el dominio de si mismo, con el control de las respuestas personales ante los triunfos y las derrotas, ante los aciertos y los errores. Aprende a compartir metas con sus iguales y a desarrollar su autonomía. Para todo el mundo es fundamental el sentido de pertenencia, el sentirse identificados con alguien o que se forma parte de algún grupo. Esto hace que muchas veces, los niños jueguen con los niños, y las niñas con las niñas. Por eso es importante ofrecer una gran variedad de juegos y, dentro de lo posible, también de jugadores. Cuanto más heterogéneo sea el grupo, y más diversas las actividades, más tolerante será.

La actitud sexista y racista se desarrolla desde la infancia. Si sólo viven experiencias en las que suelen ganar los chicos (como juegos en los que es necesaria la fuerza o la velocidad), crecerán creyendo que el sexo masculino es superior; si viven experiencias en las que suelen obtener peores resultados los extranjeros (como los juegos de cultura general) crecerán creyendo que los españoles son superiores… Con los diferentes tipos de juegos se aprende que todos tenemos diferentes cualidades y habilidades, que a veces son más útiles unas que otras, y que todos somos seres humanos igual de valiosos.

El juego, ya sea de un tipo o de otro, es una actividad que debe estar presente en la vida de cada persona.

Características del juegoTipos de juegoAspecto didáctico del juego El peligro del juegoTipos de juguetes

Aunque existen diferentes clasificaciones de acuerdo con el autor y atendiendo a la teoría evolutiva en que nos basemos, vamos a centrarnos en la clasificación de Piaget, centrada en el juego de ejercicio, simbólico, y, el juego de reglas. De forma breve, podemos describir el juego de ejercicio, como aquel en el cual el niño y la niña ejercitan sus habilidades para aprender. Disminuye a partir de la aparición del lenguaje y la capacidad de anticipación y esquemas terciarios (no necesitan hacer ensayos, sino que son capaces de anticiparlos de forma simbólica). Puede adoptar dos formas:

■ Juego sensoriomotriz donde prevalece la conducta motriz o perceptiva (chupar, llenar y vaciar, rodar, apretar, empujar…).

■ Juego motriz de pensamiento inteligente, originado ante la necesidad y deseo de exploración del niño (por ejemplo, desmontar juguetes, construir).

Por su parte,el juego simbólico corresponde a la necesidad de la propia infancia de transformar la realidad que ve.Intentos previos de representación del mundo y de asimilarlos a sus deseos, intereses y necesidades.

Comienza con la realización de acciones con objetos familiares sobre sí mismo (“hacer que come”,”que bebe”,”que se peina”…),y después aprende a hacer todo esto sobre un muñeco, para complicarse hasta introducir varias acciones planificadas y lógicas realizadas mediante la interacción de varios agentes.

Empieza a enriquecer las acciones y a introducir al adulto,animales,etc. Esto se va a complicar tanto que se introducen los monstruos, los barcos… hasta llegar al juego de roles. Este juego que se desarrolla desde los 18 meses hasta los 7 años, es de gran importancia para el desarrollo global de la personalidad.

Mediante el juego simbólico, los niños y las niñas aprenden a:

■ ponerse en el lugar del otro

■ interaccionar

■ enmarcar sus acciones en el tiempo y en el espacio.

Desarrollan:

■ la capacidad simbólica,

■ la capacidad de autocontrol,

■ el pensamiento y el lenguaje.

■ Nos enseñan cómo entiende el mundo.

■ Se autoidentifican como ser independiente.

Dentro del juego simbólico, el juego de construcción es aquel mediante el cual el niño/a junta distintos elementos en un principio por el placer de construir y posteriormente, para representar la realidad.

Por último, el juego de reglas introduce la aceptación de normas para su desarrollo. Hace que el juego se enmarque en un interés colectivo. El juego de reglas es el más evolucionado y perdura toda la vida. A través del juego de reglas, se desarrollan valores.

Se aprende a:

■ aceptar normas,

■ ceder de lo individual a favor de lo colectivo,

■ ganar y perder,

■ autoevaluar su conducta,

■ negociar y ceder,

■ vivir en convivencia,

■ razonar de una forma lógica y reflexiva,

■ comprender a otras personas.

Hay juegos que desaparecen paulatinamente, aunque otras veces pueden convivir de distintos tipos. Es importante que durante la infancia se lleven a cabo todo tipo de juegos (no hay juegos para niños y juegos para niñas) para conseguir el desarrollo integral.

El juego tiene que:

■ estar enmarcado en un tiempo y en un espacio,

■ ser respetado (es una tarea que comienza, termina y es importante),

■ ser una actividad satisfactoria y motivadora,

■ tender a la socialización de los niños y las niñas.

Las personas adultas deben:

■ proporcionar contextos favorables para el juego,

■ observar el juego de los niños/as porque a través de él se expresan sus vivencias, emociones y temores, los valores aprendidos o en proceso de aprendizaje, sus habilidades y destrezas, sus preocupaciones, su estilo y capacidad de enfrentarse a las tareas, el estilo de ejecución, la capacidad para centrarse y atender, el nivel de desarrollo…

En los centros escolares se utiliza una metodología activa, vivenciadora y experiencial “metodología lúdica”, que no tiene que ser contraria a la característica de esta etapa. Se necesita de juegos y juguetes para el desarrollo muscular y psíquico.

La actividad lúdica mal concebida y mal llevada a cabo,puede presentar peligros cómo:

■ El juego generador de tensiones. Cuando no se pueden controlar las actividades lúdicas, por ejemplo: juegos de miedo, trucos, actividades adultas, etc.

■ El exceso de didactismo en el juego. Algunos juegos didácticos tienen un exceso de propuestas, niveles de dificultad y resultan de poco interés. Puede producir saturación y rechazo hacia materiales interesantes para su aprendizaje escolar.

El juego consiste en jugar con cosas, pero hoy la sociedad de consumo ofrece un nú- mero extraordinario de juguetes que se pueden clasificar en:

■ Juguetes para desarrollar el vigor y la destreza. Son aptos para su uso al aire libre y tienen como objetivo favorecer el desarrollo psicomotor del niño o de la niña: pelotas, aros, cuerdas, zancos, etc.

■ Juguetes de naturaleza constructiva y creadora. Son aptos para el desarrollo de habilidades: bloques de madera, plástico, espuma…

■ Juguetes de representación o imitación. Aptos para llevar a cabo actividades de juego simbólico, representando papeles e imitando a otras personas de la vida real: muñecas,utensilios de cocina,mobiliarios,herramientas de trabajo de los oficios,etc.

■ Juguetes para el desenvolvimiento social, en los que se deben cumplir normas establecidas: juegos de mesa; parchís, ajedrez, cartas, dominó…

■ Juguetes para el desenvolvimiento artístico: dibujos, modelados, recortes y todo tipo de combinaciones de formas y colores originales y sorprendentes.

■ Juguetes que facilitan la adquisición de conocimientos. Son los juguetes educativos y didácticos que tienen que ver con el desarrollo de las capacidades intelectuales y manipulativas de los niños y niñas: rompecabezas, juegos de asociaciones, dominós, puzzles…

■ Juguetes para despertar el interés científico y mecánico. Son los que proporcionan actividades de búsqueda y experimentación: herramientas especí- ficas, útiles de laboratorio, mecanos, piezas para construcciones, microscopios, materiales de la naturaleza…

■ Juguetes de elaboración casera, con la utilización de materiales de todo tipo, incluidos los de deshecho, elaboración de: muñecas, coches, pulseras, cuentos, disfraces, casitas, postales…

■ Juguetes electrónicos y audiovisuales: equipos de música y grabación, (CRITICA…) videojuegos, ordenador…

También hay que contar con la base de que hay juegos sin juguetes y actividades para el desarrollo de la creatividad. Pueden ser libres y dirigidos, actualmente se pueden fomentar a través de ludotecas. Aquí se incluyen juegos tradicionales como las “canicas”, “el pañuelo”, “la comba”, “la goma”, “el escondite”, “pase misí”, “la gallinita ciega”, “la zancarrilla”… y otros como “Veo-veo”, “adivinanzas”, “disparates”, “letras desordenadas”, “rimas”, “juegos con nombres”, etc.

De igual forma hay que considerar las lecturas infantiles,
cuentos, canciones:
■ La fábula al revés:
Inventar cuentos cambiando el argumento (caperucita es mala y el lobo bueno).

■ ¿Y después?:
Cuando ha terminado el cuento deben de continuarlo.

■ Ensalada de cuentos: Inventar un cuento con la mezcla de muchos personajes de otros cuentos (cenicienta, pulgarcito,
los tres cerditos).

■ Personajes imaginarios:
Con materiales, inventar personajes y aventuras utilizando el propio cuerpo, mímica y dramatización, música, dibujos, muñecos de guiñol…

 

2. Consejos para elegir el juguete

De manera sintética podemos atender a los siguientes consejos:

■ Es muy importante que sea apropiado para cada edad y situación.

■ Debe cumplir las debidas normas de seguridad.

■ De fácil manipulación y que sirva al niño para liberar sus energías y canalizar los deseos de la infancia.

■ Las personas adultas deben respetar el uso libre que las niñas y los niños hagan de su juguete.

■ En la infancia se debe contar con los juguetes suficientes para desarrollar la expresividad y el juego, pero nunca deben ser tantos como para perder su interés por exceso de estimulación.

■ Tenemos que contar con la opinión de las niñas y los niños a la hora de elegir sus juguetes.

■ El juguete debe ser un instrumento atractivo,que agrade y desarrolle el gusto por la estética.

■ Debe presentar cualidades de limpieza que lo hagan duradero y fácil de lavar para mantenerlo sin contaminar.

■ Los juguetes elegidos deben desarrollar las capacidades intelectuales, de comunicación, de inserción social y de valores positivos.

 

3. La Televisión y la publicidad

Toda la familia
pasa mucho
tiempo viendo la televisión.
Está en todos
los hogares, por
tanto, es incuestionable
el hecho de
que en la infancia se
deba ver o no, sino
cuánto tiempo, cuándo
y cómo, así como
quién decide y a
qué edades, en estos aspectos. Se da una dualidad de derechos que son, por
un lado la libertad de expresión y el respeto a valores como la objetividad, el
pluralismo, la intimidad de las personas y por otro lado, la protección de la
juventud y la infancia.
La televisión presenta unos estereotipos, que son un conjunto de rasgos atribuidos
socialmente a un determinado grupo de personas que forman un colectivo
social. Éstos, simplifican la realidad y ayudan a entenderla y controlarla
como necesidad humana. Los estereotipos que aparecen en TV facilitan la
aparición de prejuicios: varón-mujer, buenos y malos, triunfadores-derrotados,
pacíficos-violentos, razas, personas con discapacidad, profesiones, estatus
social y económico.

 

Hay que evitar la
identificación de los
menores con dichos
estereotipos mediante
el análisis de los
modelos televisivos.
Por otro lado, la violencia
física, psicológica
y moral que
transmite la TV, constituye
un riesgo para
el menor que se expone con mucha frecuencia. Tiende a identificarse con los contenidos
violentos, facilitados por los trucos visuales que las técnicas televisivas
utilizan.
Se considera la agresión como un acto intencionado mediante el cual un sujeto
pretende hacer daño a otro. La conducta agresiva tiene especial relevancia en la
infancia aunque a partir de los seis o siete años, e incluso antes, el niño y la niña
es capaz de desarrollar maneras positivas de interacción y de controlar la agresión.
Es fundamental, no obstante, evitar los estímulos que favorecen la agresión
y educar actitudes de comprensión hacia los demás.
Los niños y las niñas que ven mucho tiempo la TV además de imitar conductas agresivas
admiten la agresión como una manera aceptable de obtener sus deseos y de
solucionar los conflictos. La TV es violenta, machista, favorece las clases medias y alta
y fomenta valores individualistas y hedonistas; el egoísmo y la satisfacción es el
móvil de casi todos los argumentos de dibujos animados. Son más importantes los
valores que aparecen que la propia violencia.

Otro aspecto a tener en cuenta es el hecho de que la televisión deforma la realidad
y puede crear una imagen del mundo como un lugar más hostil de lo que realmente
es:

■ Sobredimensiona la violencia social, mientras que minimiza el cumplimiento de la ley.

■ Excluye de la imagen a las personas mayores, discapacitadas y otras minorías.

■ Devalúa a las personas mayores.

■ Exagera la relación que tiene el éxito social y las conquistas sexuales con laadquisición de artículos de consumo.

■ Tiende a mostrar las acciones violentas como la solución común y más sencilla de los problemas que se producen entre las personas.

■ Favorece el consumo excesivo y genera frustración cuando éste es inalcanzable.

■ Desensibiliza al ser humano por la habituación y justificación de la violencia.

■ Confunde la realidad con la ficción